ES / CA / EN

Feliz 2017

the_title()

Dicen en China que contemplar la luna te hace sentir cerca de los que están lejos.

Es por eso que para empezar el año os traigo esta pequeña leyenda de la luna, muy conocida tanto en China como en Japón, para saludar a todas las personas de cerca y de lejos que he tenido la suerte de encontrar gracias a los cuentos.

Cuenta una antigua leyenda de la China que cada noche, cuando oscurece, Yuè Xia Lǎo, el abuelo de la luna, baja a la tierra para atar un hilo rojo a la muñeca de cada recién nacido del día. Este hilo une a todas las personas con las que el niño está destinado a encontrarse, y a medida que el bebé crece, el hilo rojo se irá acortando, acercándolos a todos cada vez más, sea cual sea el momento de sus vidas en que vayan a conocerse. El hilo se puede tensar, o quizás enredar, pero a pesar del tiempo y la distancia, el hilo no se romperá nunca, pues dice la leyenda…

que no hay fuerza ninguna
que pueda romper el hilo rojo de la luna.

Os deseo un 2017 lleno de cuentos en buena compañía

catric-catroc

the_title()

Hace un par de años que hacia finales de noviembre en Montcada i Reixac me invitan a celebrar el Dia Universal del Niño contando cuentos.

Y es un placer, pues siempre encuentro tesoros escondidos en las estanterías de sus bibliotecas antes de empezar la sesión.

Este año llevaré cuentos de los que se contaban al acabar el día, alrededor del fuego. O a la luz de las estrellas, vigilando las cosechas. O quizás a la sombra de nuestros hermanos más altos, los árboles.

El próximo miércoles 30 los contaré en la Biblioteca Elisenda de Montcada, para que todo el que quiera los pueda escuchar y llevárselos a casa y contarlos de nuevo.

Y puede que, si hay tiempo y ganas, también cuente algún cuento que los libros de la Biblioteca Can Sant Joan me contaron a mí el año pasado, hacia finales de noviembre.

catric-catroc
cuentos y canciones tradicionales de Europa (o no)
sesión de cuentos en catalán
público familiar (+6 años)
miércoles 30 de noviembre a las 18h

Biblioteca Elisenda de Montcada
C/ Tarragona, 32
Montcada i Reixac

 

Colin McAllister en Munt de Mots

the_title()

Ya estamos en otoño y se acerca el Samháin, el fin del verano de los celtas. Y hablando de celtas, esta semana nos visita Colin McAllister, un narrador irlandés a quien tuve el placer de conocer el año pasado en el Festival Baltica y que estará aquí durante el Festival Munt de Mots (aquí tenéis todo el programa) para compartir sus historias con todo aquel que desee escucharlas.

A mi modo de ver, Colin es un verdadero «homo narrans»: a cada paso que da surge una historia de forma natural, como lo ha visto hacer siempre en su casa a sus padres, a sus tíos… en un entorno en el que cuentos populares, sucesos y anécdotas familiares transformadas en mitos enriquecían los momentos del día más esperados, cuando la familia se reunía para comer o pasar un rato juntos. En un contexto en el que la narración oral es considerada a veces como un producto de consumo, Colin y sus historias, y sobre todo, desde dónde las cuenta, cobra más valor, pues nos traslada a una época en la que contar era algo tan cotidiano como comer y respirar, a la vez que algo mágico o sagrado, pues permitía recordar a los ya no están y que nos siguen acompañando gracias a los cuentos.

Colin contará un poquito mañana lunes en la gala de inauguración del festival , el miércoles por la tarde en la Biblioteca El Carmel Juan Marsé, donde le acompañaré con la traducción (si es que eso es algo realmente posible) y el jueves en una sesión para adultos en la Biblioteca Poble Sec Francesc Boix, esta vez solo en inglés. ¡Nos vemos allí!

Lunes 17 de octubre, a las 20h
Inauguración 7º Festival Munt de Mots
Centre Artesà Tradicionàrius
Plaza Anna Frank s/n
Metro: Fontana
Entrada libre

Miércoles, 19 de octubre, a las 18h
Colin McAllister, Cuentos para niños
Sesión de cuentos para público familiar en inglés con traducción al catalán a cargo de Susana Tornero.
Entrada libre
Biblioteca El Carmel – Juan Marsé
C/ Murtra, 135-145
08032 Barcelona
Metro: El Carmel i El Coll – La Teixonera (L5)
Bus: 24, 28, 86, 92, 119

Jueves, 20 de octubre, a las 19h
Colin McAllister, Cuentos para adultos
Sesión de cuentos para adultos en inglés sin traducción
Entrada libre
Biblioteca Poble Sec – Francesc Boix
C/ Blai, 34
Metro: Paral·lel (L2 i L3)
Bus: 20, 24, 36, 57, 64 i 157

 

Cuentos en el patio del Olokuti (2)

the_title()

En estos días de pereza estival, los cuentos van creciendo a la sombra de los pinos o bajo las estrellas, pero sobre todo, en buena compañía.

Este año, la verdad es que estoy muy bien acompañada en las sesiones de Olokuti: el pasado 11 de julio pudimos rememorar algún clásico de tàándem con Ignasi Potrony. El próximo lunes me acompañará la narradora venezolana Marisol Cumare. Y para que lo vayáis anotando en la agenda, el 5 de septiembre contaré mano a mano con Helena Cuesta.

Una buena excusa para reencontrarse y compartir cuentos.

Lunes 8 de agosto a las 19h
Cuentos para público joven y adulto
Marisol Cumare y Susana Tornero
Entrada libre – aforo limitado
Actividad sujeta a las condiciones metereológicas

Olokuti
C/ Asturias, 36
Metro: Fontana
Bus: 114, 39, 22, 24, V17

Cuentos en el patio del Olokuti

the_title()

Vuelve un clásico del verano: cuentos en el patio del Olokuti, un lugar para compartir cuentos, mitos y leyendas tradicionales, de cerca y de lejos.

Este verano os propongo un viaje de ida y vuelta en una sola tarde con cuentos de mar y montaña, de bosque y río, y… alguna sorpresa más. De momento, ahí va la primera: el lunes 8 de agosto me acompañará la narradora Marisol Cumare, con quien tuve el placer de narrar en el McGuffin Festivalet, para repetir la experiencia. ¡Os esperamos!

Cuentos en el patio de Olokuti
El segundo lunes de julio, agosto y septiembre: 11/07, 08/08 y 05/09, a las 19h.
Entrada libre – aforo limitado
Actividad sujeta a las condiciones meteorológicas

Olokuti
C/ Asturias, 36
Metro: Fontana
Bus: 114, 39, 22, 24, V17

Cuentos para adultos en Castellterçol

the_title()

En Castellterçol, los veranos de domingo, antes de cenar, cuentan y escuchan cuentos, porque es verano y apetece. El 3 de julio allí estaré contando cuentos de aquí y de allá con Rosa Pinyol. Y si vais cualquier domingo del 26 de junio al 7 de agosto, podréis escuchar muchos más.

Domingo 3 de julio, 19h
Cuentos de aquí y de allá – Rosa Pinyol y Susana Tornero
Cuentos para adultos en La Poua – taquilla inversa
La Poua
C/ Del mig, 9
Castellterçol

Noche de los Museos: cuentos al oído

the_title()

Recuerdo que, años atrás, cuando hacíamos la vuelta al mundo en 80 cuentos en el Museo Etnológico de Barcelona, antes de que este cerrara sus puertas por reformas, me gustaba empezar la visita en la reserva del museo, en el sótano. Me parecía el lugar perfecto para hablar a los niños del patrimonio material, todas aquellas piezas misteriosas que nos rodeaban, y el patrimonio inmaterial, los cuentos, que los niños, si querían, podían llevarse puestos.

A nuestro alrededor se alzaban, formando pasillos sombríos, armarios con vitrinas llenas de objetos maravillosos que esperaban el momento de ser expuestos, quizás algo envidiosos de no poder marcharse con los visitantes y que les diera un poco el aire, como hacían los cuentos.

Ya han pasado unos cuantos años desde entonces, y con la reapertura del Museo Etnológico y la creación del Museo de las Culturas del Mundo, que acoge gran parte de las colecciones que albergaba el Etnológico, muchas de estas obras de arte que dormían en la reserva se pueden contemplar en todo su esplendor este nuevo museo, que abarca el Palacio Nadal y el del Marqués de Lió, antes ocupados por el Museo Barbier-Mueller de Arte Precolombino de Barcelona, y el Museo del Diseño, respectivamente.

La noche del sábado 21 de mayo celebramos la Noche de los Museos con cuentos. Para todo aquel que lo desee, a lo largo de la visita nocturna al museo podrá escuchar uno, dos o más cuentos al oído.

En el Museo Etnológico encontraréis a Patricia McGill y Albert Marquès, cargados de cuentos. Y en el Museo de Culturas del Mundo estaremos Martha Escudero, yo misma, y si hay suerte, también Ignasi Potrony.

Sábado 21 de mayo, Noche de los Museos
Cuentos al oído
Durante toda la noche
Entrada libre de 19 a 1h
Breves narraciones explicadas de persona a persona a partir de piezas del museo por narradores de l’Associació de Narradores i Narradors (ANIN)

Museo de Culturas del Mundo de Barcelona
c/ Montcada 12-14
08003 Barcelona
Metro: Jaume I (L4), Arc de Triomf (L1), Liceu (L3)
Tren: Arc de Triomf y Plaza Cataluña (Cercanías Renfe)
Bus: 45, 120, V15, V17, 39, 51, H14, 14, 59, D20, 40, 42, H16, B25, B20
Bicing: Pza. Ramon Berenguer el Gran, Av. de la Catedral, c/ Comerç, c/ Gombau, Av. Marqués de l’Argentera

Museo Etnológico de Barcelona
Paseo Santa Madrona, 16
08038 Barcelona
Metro: España (L1) y Poble Sec (L3)
Bus: 55
Funicular de Montjuïc (des de la estación de metro Paral·lel, líneas L2 y L3)

Tiempo de cuentos: McGuffin Festivalet

the_title()

 

El tiempo está loco: un día vamos hacia el verano, y a la mañana siguiente, de vuelta al invierno. Ya no sabes qué es lo que hay que hacer, si es tiempo de camiseta o de abrigo, de chocolate caliente o de horchata.

Pero lo que sí sabemos es que es tiempo de cuentos. Porque como una seta que acaba de brotar gracias a un poco de lluvia de aquí, una pizca de sol de allá, y un grupito de gente que ama los cuentos, mañana empieza el McGuffin Festivalet.

Del 3 de mayo al 18 de junio, «Temps de contes» (Tiempo de cuentos) reúne a 54 narradores en 27 veladas de cuentos. Los martes, miércoles y jueves a las 19:30 hay una sesión de cuentos para adultos y jóvenes. En casa sesión podremos escuchar a 2 narradores, dos, de veinte a veinticinco minutos cada uno, con una pausa en medio. Y a las 12 del mediodía de los sábados, cuentos para público familiar, también en formato 2×1.

Si queréis ver una muestra de la diversidad de formas de contar que tenemos en la ciudad, no os lo perdáis: más abajo tenéis el programa. El día 15 de junio tendré el placer de compartir velada de cuentos con Marisol Cumare, pero espero que nos veamos a partir de mañana en el Espai Mallorca, entre el público, disfrutando de los cuentos.

McGuffin Festivalet
Tiempo de Cuentos
Del 3 de mayo al 18 de junio
Martes, miércoles i jueves 19:30h
Sábados 12h

Espai Mallorca
Plaza Vicenç Martorell, 1
Barcelona
Metro: Plaza Cataluña (L1 y L3)
Tren: Plaza Cataluña (FGC y Cercanías Renfe)
Bus: 14, 22, 24, 41, 42, 55, 58, 59, 62, 67, 68, 91, H16, V15
Bicing: Plaza Vicenç Martorell, de los Ángeles, Cataluña y Carles Pi y Sunyer

20160502_diari_TEMPSdeCONTES_p1

20160502_diari_TEMPSdeCONTES_p2

De cuentos en Bélgica

the_title()

 

Después de dos meses de baja, me moría de ganas de hacer un viaje de cuento. El lunes pasado llegó la hora, y después de prometer que sería buena chica (nada de correr, levantar pesos ni hacer esfuerzos), me subí a un avión rumbo a Bruselas, camino del Festival Internacional de Cuentos de Alden Biesen.

Lunes, 18 de abril

El castillo de Alden Biesen no es un lugar al que resulte fácil llegar: hay pocos trenes directos, y el retraso de los autobuses de un aeropuerto que aún lucha por recuperar la normalidad después de los terribles atentados del 22 de marzo echaron al traste mi combinación de trenes. Por si fuera poco, el escaso margen para cambiar de tren en las estaciones de enlace, sumado a mi actual lentitud (nada de correr, etc.) me hizo perder un par de trenes, pues al llegar al andén correcto, veía como el tren, delante de mis narices y con una puntualidad irritante, se alejaba raudo hacia su destino, que se me antojaba inalcanzable.

Finalmente, Guy Tilkin, director del festival, acudió en mi ayuda con una llamada telefónica con información valiosa y precisa: «Baja en la siguiente estación, dirígete al andén número 7, hay un tren que sale a las 16:43, y que hoy lleva 6 minutos de retraso. Es un tren directo, ya no tendrás que bajarte más hasta Bilzen». Y por fin, como quien, por arte de magia, encuentra la manera de entrar en el andén 9 y 3/4 frecuentado por Harry Potter, me subí al tren salvador. No fue un viaje exento de emoción: en la estación de Hasselt, el revisor me invitó a trasladarme a los primeros vagones, ya que el resto del tren moría en esa estación, y al trasladarme a los vagones de cabeza, con asientos mullidos y puertas a la antigua que recordaban tiempos pasados, no me hubiera extrañado nada encontrarme con la máquina de vapor del expreso de Howgarts en cabeza. No es tarea fácil llegar hasta el castillo de Alden Biesen, sí, pero quizá ahí resida parte de su encanto. Como si formara parte de un ritual de paso del mundo ordinario al extraordinario.

IMG-20160418-WA0004Crucé las puertas del castillo pasadas las 18:00, y mi actuación era a las 19:30. Tenía el tiempo justo para saludar, dejar mis cosas en la habitación, prepararme y dirigirme a la sala para hacer las pruebas de sonido. Me estiré 15 minutos en la cama, agotada, observando el techo en punta de la habitación, con unas vigas enormes que atravesaban el cuarto: así que esto debía ser lo que veían los personajes de los cuentos antes de dormir… Activé la alarma del móvil: la habitación quizás había pertenecido a la Bella Durmiente, pues nada más entrar me invadió un agradable sopor.

La sala donde iba a actuar se hallaba en la antigua escuela de equitación, perfectamente acondicionada como teatro, donde a partir de las siete, haciendo gala de una puntualidad ejemplar, el público ya empezaba a entrar y tomar asiento en unas gradas donde se esperaban unas 300 personas. Algunas personas me saludaban con un «Buenas tardes» o «Buenas noches», según tomaran como referencia el horario belga o el español, y me dirigían miradas de timidez y complicidad a partes iguales. Contar para un público que estudia español desde hace poco tiempo es siempre un reto, pues no solo implica el esfuerzo adicional de contar todas las historias empleando el presente, sino que además te genera todo tipo de dudas sobre qué tipo de expresiones serán más adecuadas y comprensibles, procurando no perder el sabor de la historia.

rijschool_bLos cuentos que conformaban la sesión han viajado ya por otras tierras. Los he contado muchas veces, tanto en mis lenguas maternas (español y catalán) como en inglés o francés, por lo que gran parte de su valor reside en recursos no verbales, como las onomatopeyas, los gestos y el ritmo (sobre todo, a través de la repetición). Así que me centré en el presente, y allá fueron desfilando los cuentos. Al iniciar el primer cuento, había una curiosa expectación, que luego entendí: ellos estaban tan ansiosos de ver si podían entenderme, como yo de ver si ellos seguían la historia. Y me siguieron por el camino con El abuelo, el burro y el niño, y hasta me acompañaron con el tirititan-tan-tan. A partir de ahí, todos nos relajamos y empezamos a disfrutar de los cuentos y de la mutua compañía. Del mismo modo que yo intentaba contar de un modo más claro, ellos también me iban guiando con sus reacciones, ya fuera con sus risas, o lanzando «ohhh» de asombro o un «ahhh» de complicidad con La gallina negra, e incluso participando con las repeticiones, las onomatopeyas, e incluso el Patim-Patam-Patum, el estribillo que canta Patufet, el Garbancito catalán. Hubo un instante muy especial al iniciar la Piedra que hace sopa, cuando el soldado que huye de la guerra vuelve a casa y se encuentra con que ya no tiene casa: me pareció ver en algunas miradas cómo aquellas personas veían la historia desde sus ojos, y se emocionaban con aquella imagen, y yo con ellos. El cuento de Juan y María, la excusa perfecta para dar un repaso a los días de la semana, despertó la hilaridad general, a la vez que la ternura. Hacia el final, sin embargo, al contar La hermosura del mundo, una maravillosa versión mallorquina del cuento del Amigo fiel (ATU 516: Faithful John), que habla de la amistad incondicional de un caballero musulmán y un rey cristiano, pude ver como a parte del público le costaba seguir la historia. Era el cuento más largo y complejo de la sesión, y sin duda debido al cansancio, estaba siendo menos clara de lo que pensaba. Afortunadamente, se reengancharon con las Avellanas de ay, ay, ay, un divertido cuento que puede jactarse de tener mención propia en el Índice tipológico internacional del cuento popular (ATU 860: Nuts of «Ay ay ay!»), y me despedí con un buen sabor de boca.

DSC01180Algo impagable de este festival es el hecho de poder charlar con el público después de la función, intercambiar impresiones y aprender de la experiencia. Algunos alumnos se me acercaron para decirme que les habían gustado los cuentos, agradablemente sorprendidos, pues solo llevaban un año estudiando español. Uno de mis temores, que las repeticiones resultaran algo cansinas, se desvaneció ante el comentario de una estudiante: «Si al principio no entendía algo del cuento, como repites mucho las palabras, al acabar el cuento ya podía entender todo».

También es un modo de enmendar errores: casi todos, excepto los estudiantes de cuarto año, habían encontrado difícil de entender La hermosura del mundo, y esto me llevó a replantearme cambiar este cuento por otro más sencillo. Sin embargo, algunas profesoras, que acuden a menudo al festival, me hicieron cambiar de opinión: «No lo cambies, es un cuento muy hermoso y poco común, solo tienes que asegurarte que entienden las palabras clave, y podrán seguirlo sin problemas». Otro consejo que me dieron fue hacer un pausa de 5 minutos a media función, puesto que a los estudiantes de primeros años les cuesta bastante mantener la atención tanto tiempo seguido («Tranquila, serán 5 minutos belgas, no españoles, aquí la gente es muy respetuosa con el tiempo»), y presentarme antes de empezar, algo que no suelo hacer, pues prefiero ir directa a los cuentos: «Las frases de presentación son lo que primero aprenden en las clases, y les gusta escuchar quién eres, de dónde vienes, pues es terreno conocido para ellos». La adrenalina de la actuación me dio fuerzas para seguir hablando un buen rato con alumnos y profesores y reencontrarme con compañeros narradores que también finalizaban la jornada con una cerveza en buena compañía. También para comentar la jugada con Carles García, que había contado para los estudiantes de español de nivel avanzado, y se paseaba pletórico de energía por la sala, atendiendo a los estudiantes que habían acudido a escuchar sus historias de vida, pero a eso de las once, mi cuerpo me dio la señal de retirada, y me retiré dócilmente a mis aposentos del castillo (y lo digo y lo repito, pues no es cosa que pueda decir todos los días.)

Martes, 19 de abril

WP_20160419_08_47_17_ProAl día siguiente, al levantarme desde la ventana divisé la entrada del castillo, los campos, el templo de Minerva… Brillaba tímidamente el sol y el día se prestaba a pasear por los alrededores, pero mi cuerpo aún estaba perezoso, o falto de energía. Desde allí veía entrar por el puente grupos de escolares de todas las edades, dispuestos a escuchar cuentos por todos los rincones del castillo. Este festival reúne en una semana narradores de diferentes países y regiones que cuentan en sus lenguas de origen, y el público está formado por estudiantes de idiomas, tanto escolares como adultos. La asistencia al festival se ha convertido en una de sus actividades anuales, gracias al excelente trabajo del equipo del festival, que cuida con mimo su relación con las escuelas.

Me pregunto la cantidad de personas que entrarán por las puertas del castillo esos días, dispuestos a escuchar cuentos. Y como no tenía que actuar hasta las siete y media, aproveché para hacer como ellos: Carles García, quien muy previsor, llegó el domingo y ya conocía el terreno y el programa del día, me recomendó la sesión de Tom Van Mieghem y Julie Boitte, acompañados del músico Peter Verbeckmoes, una versión del cuento popular ruso Iván Tsarévitch. Realmente valió la pena; me fascinó su narración a tres bandas, donde el neerlandés, el francés y la música se repartían a partes iguales la narración de la historia. Un juego constante a través de la similitud y la sonoridad de las lenguas, los gestos, el ritmo, y unas melodías pegadizas, que me recordaban una mezcla de sonoridades eslavas, balcánicas, klezmer y de chanson française… Algunas de ellas aún siguen bailando en mi cabeza, como un mantra. Gracias a la similitud con el alemán, pude seguir un pelín las partes en neerlandés: no se trataba de una narración en paralelo, más bien los narradores construían una sola historia a partir de lo que narraba cada uno, y cuando me empezaba a resultar fatigoso seguir la trama, enseguida acudía al rescate un gesto, un movimiento, una frase o una melodía en francés, y me devolvía a la historia. Me ayudó también el hecho de haber trabajado una variante kirguiza de este cuento, El pájaro dorado y las manzanas de la juventud, y disfruté de lo lindo con los juegos malabares de estos tres artistas.

DSC01172Después de comer fui a ver a Mia Verbeelen y Nathalie Bondoux, también en neerlandés y francés, que contaban El príncipe silencioso, un cuento marco que servía de excusa para entrelazar historias de diferentes culturas. La bodega estaba llena de público adolescente, y me admiró ver cómo escuchaban la historia, que alterna partes en neerlandés con francés. Parecían muy habituados a alternar dos lenguas tan dispares, o quizás solo fueran dispares para mí, claro. Todo esto me dio mucho que pensar sobre la narración multilingüe, y Alden Biesen parece el lugar perfecto para reflexionar sobre ello. Sin embargo, quizás se trate de la hora, justo después de comer, o del cansancio de ayer, el caso es que llega un punto en que me cuesta seguir el hilo de las historias dentro de la historia, así que en cuanto acaba la función, aprovecho para escabullirme a mi habitación para una larga siesta.

DSC01178Al anochecer, ya repuesta, me dirigí a la sala: 300 personas más esperaban los cuentos, pues el español es un idioma bastante popular, y en cuanto empecé, la gente se volcó en la escucha. Esta vez eliminé Patufet del menú y propuse una pausa de 5 minutos. En la segunda parte, vi caras de expectación y alivio al final del cuento El vestido de perlas, cuando revelé un desenlace que no contemplaba la venganza. Al llegar a La hermosura del mundo, me detuve en la palabra «hermosura», en los momentos más complicados de la trama… Y valió la pena el esfuerzo, pues vi que esta vez habían seguido conmigo toda la historia. Al finalizar la función, una profesora me felicitó por contar en presente «Sé perfectamente lo que cuesta, pues llevo años haciéndolo cuando doy clases a principiantes», y me mostró una libreta donde había ido anotando palabras y expresiones que yo había usado en los cuentos, para usarlo como material durante el curso «recordar una determinada expresión dentro del cuento les ayuda a fijar estructuras o expresiones más fácilmente», me aclara. Por lo que me cuentan varios profesores, el Festival de Alden Biesen es un evento esperado por todos los estudiantes, y hay grupos que repiten cada año. Me disculpé porque otra vez he olvidado presentarme como es debido, pero un hombre del público repuso: «No te preocupes, sabemos quién eres, te hemos buscado en Google». Y es que hoy San Google hace parte del trabajo…

Aquí y allá gente del público me pregunta sobre un detalle u otro de los cuentos, «¿Qué significa pisar?» «¿Gallina y pollo es lo mismo?» Y también me cuentan de su fascinación por nuestro idioma, de su vínculo con nuestra cultura, y me preguntan de dónde vengo, a dónde voy…

Y hablando de ir y volver… pienso en que mañana mismo me toca volver a casa. Así que me voy despidiendo del público, que ya se retira a sus casas, de los compañeros, del equipo de Alden Biesen, agradeciéndoles su amabilidad y sus cuidados… Y al día siguiente, después de dormir por última vez en mi alcoba de princesa y desayunar en buena compañía con otros compañeros narradores que acaban de llegar, abandoné el castillo, hice el recorrido inverso de trenes (ahora ya conozco los trucos), taxi (los autobuses en Zaventem brillan por su ausencia) y avión, y el mundo real fue borrando las huellas del mundo extraordinario, de manera que hoy, una semana después, lo pongo todo por escrito antes de que empiece a confundir lo vivido con lo soñado.

DSC01177