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Feliz 2021

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Diez años atrás, precisamente tal día como hoy, inicié la tradición de felicitaros el año a los seguidores de este blog con un pequeño cuento.

En esta ocasión elegirlo ha sido realmente difícil, como difícil ha resultado para todos sobrellevar este año. Sin embargo, después de leer primero muchos cuentos y soñarlos después, finalmente he dado con un cuento lo bastante adecuado, adaptándolo a partir de diferentes versiones a mi forma de ver y sentir.

La foto es de un hayedo que visité con una amiga 3 años atrás, es decir, en el 3 a.C. (antes del Coronavirus), cuando aún podíamos viajar libremente. Recuerdo que me impresionaron profundamente todos esos árboles, que a pesar de aparentar quietud a nuestros ojos, a través de sus raíces se alimentan, se ayudan, se protegen unos a otros, quizás incluso se susurran igual que nosotros historias como esta:

En Oriente Medio cuentan que un anciano quería dejar a los suyos en herencia algo que les ofreciera consuelo en cualquier situación de la vida y fue a pedir consejo a una mujer sabia que vivía cerca de un hayedo.

Ella le escuchó con atención y finalmente le sugirió que les diera a cada uno un anillo sencillo, sin otro ornamento que la siguiente inscripción: «Esto también pasará». Sus descendientes podrían leer estas palabras para consolarse en los momentos difíciles, y para valorar plenamente los instantes de alegría.

Y es así como todos ellos aprendieron a apreciar la vida con sus luces y sus sombras, y el anillo fue pasando de mano en mano hasta que el uso borró las palabras, que cayeron en el olvido.

Suerte que aún nos queda este cuento, que he traducido libremente para desearos lo mejor para este nuevo año lleno de incertidumbre, pero también de esperanza.

Feliz 2021

Sesión cancelada

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Siento informaros que la sesión de cuentos prevista para el próximo domingo 18 a las 12h en el Monasterio de Pedralbes ha sido cancelada.
Espero poder anunciaros muy pronto una nueva fecha.
Aquí tenéis un pequeño cuento a modo de disculpa.
Buenas noches y buenos cuentos…

Dicen que hubo una vez un gorrión minúsculo que cuando oía retumbar el trueno de la tormenta, se tumbaba en el suelo y levantaba sus patitas hacia el cielo.
―¿Qué haces? ―le preguntó un zorro.
―¡Intento proteger la tierra y todos los seres vivos que la habitan! ―respondió el gorrión―. ¡Si el cielo cayese de repente, imagínate qué desgracia! Por eso levanto mis patas, para ayudar a sostenerlo.
―¿Y con tus enclenques patitas quieres sostener el inmenso cielo?  ―le respondió el zorro, burlándose de él.
―Aquí abajo cada uno tiene su cielo,  ―respondió el gorrión―, y su forma de sostenerlo.

octubre de cuentos

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Hoy nos visita la tramontana, buen día para tender la colada. Mientras mi ropa se seca al ritmo del viento, afino mi kokle y aireo los cuentos para el próximo domingo de la sesión Tanta roba i tan poc sabó en el Monasterio de Pedralbes, historias de lavanderas que nos recuerdan la dura tarea de lavar la ropa a mano y me hacen pensar en cómo han cambiado las cosas desde tiempos de mi abuela.

En esta ocasión, debido a la nueva normalidad, tampoco me será posible contar los cuentos en el llamado «claustro de los gatos», donde antiguamente lavaban la ropa las monjas clarisas, así que os recomiendo que antes de escuchar los cuentos hagáis una visita al claustro e imaginéis a aquellas mujeres allí, remojando, frotando y golpeando la ropa, compartiendo historias al ritmo de la pala de lavar y el chapoteo del agua.

Estamos precisamente en octubre, el mes de las dos lunas llenas, por lo que puede venir muy a cuento contar y cantar alguna historia de las lavanderas de la noche, no sea que el día 31, la segunda luna llena del mes, tengáis algún encuentro inesperado al bordear un río. Pues aunque bien es cierto que las cosas han cambiado y por aquí ya no lavamos la ropa a la orilla del río, la necesidad humana de contar y escuchar historias sigue tan viva como siempre.

domingo 18 de octubre a las 12h
Tanta ropa y tan poco jabón
Cuentos y cantos de lavanderas y mujeres de agua
Para familias con niños de +5 años
Entrada: 3€
Actividad con aforo limitado y reserva previa:
reservesmonestirpedralbes@bcn.cat

Monestir de Pedralbes
Baixada del monestir, 9
08024 Barcelona
FGC: Reina Elisenda (L6)
bus: 68, 75, 63

septiembre de cuentos

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A veces las nubes lo tapan todo, impidiendo ver más allá. Sin embargo, la tramontana no tarda en alejarlas de aquí y descubrir de nuevo el paisaje. Es solo cuestión de tiempo, tal y como nos dice el prisionero de Constantinopla, el cuento que sustituye mi presencia virtual en el Festival EVA, En Veu Alta de este año. Es importante recordar al público que hay gente valiente que sigue haciendo proyectos culturales tan bien pensados como este, que se han sabido adaptar a la situación con mucha creatividad y entusiasmo.

 El prisionero de Constantinopla (en catalán)

«En 10 años pueden pasar tantas cosas…» dice el prisionero para tranquilizar a sus amigos. Y en menos tiempo aún, muchas otras pasarán, así que vale la pena mirar el tiempo con optimismo y estar atentos a los regalos que nos depara.

Y he aquí uno: para la primera sesión de cuentos en la Biblioteca Fages de Climent desde la pandemia se había programado un espectáculo sobre Narcís Monturiol, pero debido a un imprevisto seré yo quien substituya la propuesta contando cuentos con mi pequeño kamishibai. Eso sí, veremos algunos seres acuáticos que bien podría haber visto el inventor desde su submarino Ictineo, y otros que quizás aún formaran parte del imaginario de la época. Cuentos con gusto de mar, poblados de seres fantásticos, tanto del Mediterráneo como de aguas mucho más lejanas y frías.
Buenos días… y buenos cuentos.

sábado 26 de septiembre, 12h
bimbirimboo! cuentos con kamishibai  con sabor de mar
actividad gratuita de aforo limitado con inscripción previa
Biblioteca Carles Fages de Climent
Plaça del Sol, 11
Figueres

Cervantes cuenta

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Estos días en el pueblo hemos vuelto atrás en el proceso de confinamiento por un discreto brote de covid-19 que nos ha situado en el mapa y, de propina, nos ha obligado a cancelar todas las actividades del Día del libro de verano, una especie de operación rescate para el gremio editorial, ya de por sí afectado por la crisis. La cancelación de actividades en torno a los libros me desanima no solo por el poco peso que tiene la cultura en la balanza comparado con el apelotonamiento en playas y bares, sino también porque después de disfrutar de unos días de libertad condicional, es como volver a ser prisionera en mi propia casa.

Sin embargo, la práctica adquirida durante estos meses ayuda a hacerlo más llevadero: no es lo mismo un confinamiento por sorpresa como el de marzo que un confinamiento experto.  Hay prisiones y prisiones, y aunque me hayan arrebatado uno de mis mayores placeres, que es el de deambular por las librerías, quedarme en casa al fresco con un montón de libros cuando aprieta el calor no me parece la peor alternativa. Se me antoja que las cadenas y grilletes mentales pueden ser mucho más duras, sobre todo si te impiden ver el abanico de posibilidades que sí está a tu alcance.

Esto me ha recordado un cuento perteneciente al espectáculo «Sabir, sabir», inspirado en la lingua franca o sabir. La historia la encontré camuflada en un entremés de Cervantes, y ya entonces me pareció un regalo, pues había llegado a odiar profundamente este cuento por escucharlo hasta el hartazgo años atrás, cuando un famoso escritor de autoayuda lo incluyó en uno de sus libros. Sin embargo, redescubrirlo en La gran sultana le devolvió a mis ojos la dignidad merecida, pues era evidente que la historia ya circulaba de boca en boca en el siglo XV. Quizá provenga de más atrás incluso, pero me gusta imaginar su nacimiento en alguna oscura mazmorra a orillas del Mediterráneo como las que debió conocer muy bien Cervantes, a quien por lo que parece, al igual que al protagonista del cuento, el cautiverio no le hizo perder su sentido del humor ni su gusto por la vida.

Así pues, ya que hoy no puedo celebrar el Día del Libro de verano según lo previsto como sucedió con el de primavera, se me ha ocurrido grabaros desde la frescura de mi calabozo el cuento del prisionero que rescató para nosotros siglos atrás uno de los grandes de la literatura. Y puesto que dicen que el día 23 de abril, además de Sant Jordi, se conmemora el día de la muerte de Cervantes y la de Shakespeare, como nunca he entendido esta extraña costumbre de conciliar muertes con efemérides, se me ocurre que nada nos impide inaugurar hoy una nueva tradición y establecer el 23 de julio como una celebración no de la muerte de Cervantes, sino de su vida. Y de la de Shakespeare, y de tantos otros (incluidos libreros y traductores, editores y correctores…), pues son las vidas que vivieron y que les llevaron a la escritura las que nos permiten cada día volar lejos y vivir otras vidas desde nuestro sillón.

¡Buenas tardes, buenas lecturas y buenos cuentos!

Escucha El prisionero en Soundcloud

 

cambio de hora

La sesión de cuentos programada para mañana miércoles 20 no será a las 11, sino a las 12.

Podéis entrar al canal d’instagram directamente desde aquí:

https://www.instagram.com/p/CATponThBSM/

¡Disculpad las molestias y hasta pronto!

el viaje

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Os pido disculpas por este largo silencio. Como en muchos cuentos tradicionales, me ha tocado emprender un viaje y superar numerosos obstáculos. No ha sido fácil. Afortunadamente en mi camino se han cruzado todo tipo de seres extraordinarios que me han ayudado, ya sea con un consejo, un don, un objeto mágico o buena compañía, tanto de cerca como en la distancia. Gracias a ellos y a mi confianza en la maravilla, finalmente hace ya unas semanas que llegué al lugar exacto y en el momento preciso, como el caracol a las cerezas (podéis leer el cuento aquí).

Esta situación, la propia y la del confinamiento, me ha recordado una vivencia de hace años en la Biblioteca Poble Sec – Francesc Boix de Barcelona, y que me confirmó en cierto modo los beneficios del cuento maravilloso especialmente para personas de 5 años en adelante. Y digo esto porque a menudo tengo la sensación que los cuentos populares se perciben como un entretenimiento banal, cuestionable desde un punto de vista educativo, y sin otra utilidad que mantener quietos a niños muy pequeños, lo cual me da mucho que pensar sobre una inquietante forma de valorar no solo a los cuentos, sino también a los niños.

No sé si es debido a ello, o quizás a una especie de ansia de algunos progenitores por llevar a sus hijos a actividades para niños más mayores que no acabo de entender, el caso es que en los últimos años la edad del público infantil en las bibliotecas se ha ido reduciendo hasta tal punto que en las sesiones anunciadas para niños de 5 años en adelante sueles acabar adaptando los cuentos para bebés, dejando a los demás huérfanos de cuentos, o peor aún, con la sensación de que los cuentos no va con ellos.

El día del que os hablo, en cambio, el público era un grupo de niñas y niños de entre 6 y 10 años que hacían preguntas, querían saber lo que sucedía, se emocionaban con el cuento… y yo con ellos. Era un cuento trufado de gigantes y dragones, con un protagonista pobre, pequeñito y frágil.

Un buen cuento siempre plantea un conflicto, y os aseguro que el protagonista de la historia estaba en un buen lío. De pronto, uno de los niños, que estaba muy metido en la historia, me preguntó, preocupado:

―¿Acaba bien?

Y antes de que yo pudiera reaccionar, otro niño, un poco más mayor, le respondió muy seguro:

―Sí, los cuentos siempre acaban bien.

―¿Ah, sí? ―pregunté yo, divertida. Y el más mayor siguió:

―Bueno, primero parece que todo va mal, o muy mal, pero al final siempre acaban bien.

Su respuesta me fascinó. A menudo tengo que lidiar con padres preocupados sobre los traumas que puedan sufrir sus hijos por escuchar cuentos donde aparecen monstruos, seres malignos y todo tipo de peligros. Me hubiera gustado que hubieran estado allí, escuchando este alegato a la resiliencia, para que vieran que sus hijos están en buenas manos con los cuentos tradicionales. Los niños más o menos a la edad de 5 años distinguen perfectamente lo que es un cuento y el mundo real, y es una pena que los adultos, en cambio, juzguen los cuentos desde la perspectiva del mundo real y, en cambio, no se den cuenta de que en esos cuentos, destilados con el paso de los años, late la experiencia de miles de personas que vivieron tiempos duros, y que de algún modo y salieron adelante inspirados por esas historias donde el frágil, el vulnerable, el que tenía que enfrentarse a un mundo lleno de peligros, salía adelante.

Para mí los cuentos populares son como una especie de simulador, un entorno seguro donde ganar confianza a la hora de enfrentar peligros, una guía que te ayuda a transitar sin miedo por el mapa de la vida. Y sin embargo, hay toda una tendencia pedagógica que se inclina por despojar las historias de peligros y problemas a fin de no traumatizar a los niños, como si borrándolos de los cuentos pudiéramos borrarlos de la vida real.

El argumento del cuento tradicional parte de un pero, de un conflicto, de una adversidad. Si no hay conflicto, si no hay problema, no hay lucha ni aprendizaje y, salvo algunas excepciones, tampoco hay cuento. Qué mejor manera de aprender que en un mundo donde todo es posible, incluso enfrentar los miedos más terribles, donde se pude entrar y salir de la historia en cualquier momento, para que el día en que vivamos tiempo extraños, podamos afrontar los peligros con resiliencia, un don que a veces me han dicho que poseo, y de ser así, seguro que me lo dio algún druida u otro ser feérico en uno los cuentos por los que transito.

El próximo miércoles 20 a las 11 de la mañana me podréis encontrar en el canal de Instagram de la Red de Bibliotecas de Barcelona contando dos cuentos más de la sesión «Bimbirimboo! 2a parte». No me dio tiempo a avisar de la primera parte, pero espero que haya más ocasiones para repetir esos cuentos… u otros.

Contar cuentos en directo por Instagram me produce una sensación extraña, pues la presencialidad que se produce es falsa: yo no puedo veros a vosotros ni puedo adaptar el cuento a un público reunido bajo el mismo techo, de modo que si tenéis alguna observación que ayude a mejorar la contada, os la agradeceré.

Serán dos cuentos de mar, esta vez de aguas frías. En el primero, procedente de las islas Orcadas, encontraremos a un protagonista pobre y vulnerable que emprenderá un viaje para enfrentarse a un monstruo, y en el segundo conoceremos a uno de los héroes de un pueblo que sabe muy bien lo que es vivir en condiciones extremas: los inuit. Me lo contó el explorador y antropólogo Francesc Bailón, y él lo escuchó a su vez en Groenlandia en boca de un inuk cazador del gran norte. Ambos pintados por Maribel Tornero, que cada día emprende un viaje no exento de peligros hasta la farmacia donde trabaja. Me gustaría que los aplausos de esta sesión se los dediquemos a ella.

miércoles 20 de mayo a las 11h
bimbirimboo! 2a parte: cuentos con kamishibai, historias con gusto de mar
sesión de unos 20 minutos en catalán
desde instagram: bibliotequesbcn_acasa
desde el ordenador: www.instagram.com/bibliotequesbcn_acasa/
la sesión podrá visualizarse a posteriori en el canal de bibliotecas durante 24 horas

cuentos por teléfono
solo tienes que escribirme a hola@happy-jang.185-186-171-128.plesk.page, proponer día y hora y decirme a qué lugares quieres o queréis viajar para que pueda elegir el cuento más adecuado de mi repertorio. ¡hasta pronto!

dónde ver y escuchar cuentos estos días
la asociación de profesionales de la narración oral en España ha confeccionado esta lista para cuando os pique el gusanillo de ver y/o escuchar cuentos.

cuentos por teléfono

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El jueves hice un itinerario de cuentos y canciones relacionados con los árboles por el Parque de la Ciutadella de Barcelona que nos permitió viajar por el mundo entero sin pensar en este virus que en unos días ha cambiado tanto nuestras vidas. Sin embargo, como ya supondréis, el resto de actividades que os anuncié en la anterior entrada del blog se han aplazado hasta nuevo aviso debido a la alerta sanitaria.

Este fin de semana quería visitar a mi familia, pero toca ser responsable, no solo por una misma, sino por los demás, y quedarse en casa para frenar la propagación del virus. Es importante controlar el instinto nómada y no moverse. Así que me he plantado en casa 15 días tomando ejemplo de nuestros hermanos más altos, los árboles. Ellos saben mucho de esperar. A finales de otoño cierran sus cocinas y se refugian en sus troncos a esperar la primavera, no quince días, no, sino tres meses. Justo ahora empiezan a despertar, y si os fijáis, podéis ver despuntar tímidamente sus diminutas hojas, y así, sin aspavientos, se encargan de ayudarnos a respirar mejor. Creo que se habla mucho de las alergias que causa el polen de los árboles, pero no de las toneladas de CO2 de las que nos libran sus hojas cada día. Y es que la primavera no solo trae polen, sino también una mejora notable en la calidad del aire después de un invierno donde toda la responsabilidad ha recaído en las especies de hoja perenne.

Hay cuentos que nos hablan de cuando los árboles andaban por la tierra, e incluso bailaban. Sin embargo, en un momento dado, decidieron quedarse quietos en vez de huir. Llevan millones de años aprendiendo a ser autosuficientes, y lo consiguen sin moverse de su sitio. No solo han aprendido a crear sus propios alimentos, sino que además alimentan al resto de seres vivos ya sea de forma directa o indirecta, por lo que nos llevan mucha ventaja.

Y se me ocurre que en lugar de pensar en todo lo que no puedo hacer como persona, puedo jugar a hacer como si fuera un árbol de diferentes formas.

Y en vez de moverme de un lado a otro, me quedo en casa y desde mi ventana levanto la vista hacia el cielo, como para crecer hacia arriba, y aprovecho para observar las nubes y a fijarme sus formas, pues a menudo esconden seres fantásticos, como los dragones.

O me siento en mi butaca que da a la calle, observando las ramas del plátano de sombra que tengo delante de casa, para ver qué pájaros lo visitan. Hace unos días vino a saludar un pájaro carbonero, con su inconfundible corbata negra, y se pasó un buen rato saltando de rama en rama. Esta mañana en pleno centro de Barcelona a los pájaros se les oía cantar claro y fuerte, quizá alegres de no tener que elevar la voz por encima del tráfico para avisarse de un peligro o encontrar pareja. ¿Quizás una de las cosas buenas de todo esto sea que habrá más pájaros esta primavera?

O bien esparzo semillas en mi diminuto huerto urbano y voy viendo lo que sucede día a día. Lo he ido construyendo con recipientes que tengo por casa, botellas y garrafas de las vecinas… A veces en alguno de estos tiestos improvisados no planto nada, sino que espero a ver qué semilla decide brotar espontáneamente, como pasa con los cuentos, que nos sorprenden naciendo en los lugares más inesperados. Como inesperada ha sido la visita de esta mañana: al doblar las sábanas, he encontrado entre ellas una mariquita, y con cuidado, la he llevado de vuelta al balcón, por si le apetecía desayunar algunos pulgones de mis macetas, ya que había tenido la amabilidad de venir a hacerme compañía. Ahí la tenéis en la foto de arriba, posando junto a un futuro roble.

Os cuento todo esto por si no sabéis qué hacer estos días en casa. Quizás os ayude como a mí jugar a ser árboles y observar el mundo con otros ojos, enderezar las ramas, esparcir semillas  al viento. Es el momento perfecto para sembrar y es posible que en algunos supermercados encontréis semillas, o quizá incluso tenéis algunas dormitando en vuestra despensa. Y si no, podéis rescatar unos brotes de albahaca y en lugar de dejar que se mueran de tristeza en el estante de refrigerados del súper, darles una nueva oportunidad. Solo hay que ponerlos en agua en un frasco de cristal, buscarles un lugar agradable con luz y esperar. En poco más de una semana, si la planta está a gusto, empezarán a crecerle raíces, y cuando toque volver al colegio, ya la podréis trasladar a un tiesto.

O podéis contar el cuento de La mata de albahaca, o cualquier otro, pues si no tenéis tierra ni balcón, no os preocupéis, que siempre nos quedarán los cuentos para pasar buenos ratos, cuentos poblados de árboles sabios y demás seres fantásticos. Quizás en casa alguien conoce algún cuento, o dos.

O también podéis pedirme un cuento por teléfono, yo encantada de ayudar así a pasar mejor las horas, pues mis cuentos también se aburren de no ser contados. Solo tenéis que escribirme un correo (hola@happy-jang.185-186-171-128.plesk.page) para concretar día y hora. Y si a cambio me enviáis una foto de las nubes que veis desde casa, yo contenta.

Más ideas para…

sembrar: Toni hace unos vídeos fantásticos sobre cómo plantar y explica todo muy bien en La huertina de Toni.

observar: si no tenéis un árbol cerca en el que observar pájaros, podéis ver cómo viven gracias a las cámaras en directo de SEO Birdlife.

ver: los cuentos contados con manos de artista de Una mà de contes. Ya veréis que no hace falta saber catalán para seguir las historias: el vídeo de Patufet (el garbancito catalán) lo vieron miles de veces los hijos de unos amigos letones y les encantó. También tienen muchos cuentos en inglés, como Fearless Peter, una divertida versión de Juan sin miedo que igual os anima a contar cuentos con todo lo que tengáis por casa.

escuchar: El bosque habitado, un programa de Radio 3 muy inspirador en el que descubrir lecturas, música, reflexiones e iniciativas de personas que trabajan por un mundo más verde, sostenible y solidario.

marzo de cuentos

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Hace ya tiempo que la primavera meteorológica nos visita antes de tiempo. Sin embargo, la astronómica, marcada por el equinoccio, cuando la noche iguala al día, se mantiene firme en su 21 de marzo. No parece mal momento para celebrar el año nuevo, tal y como hacen en Persia y en muchas regiones de Asia Central, haciendo limpieza general y germinando semillas de trigo o lentejas. A mí me ha dado por hacer coladas con jabón casero y germinar semillas de girasol, tomate y albahaca, que ya empiezan a desperezarse al sol, y lo mismo están haciendo algunos cuentos que llevaban tiempo dormidos, como semillas que brotan agradecidas a la menor oportunidad. El pájaro bulbul, el diluvio guaraní, el árbol mágico, el colibrí y el cielo… son como viejos amigos que te visitan y parece que el tiempo no ha pasado. Algunas de estas historias las podréis escuchar entre las ramas de los árboles del Parque de la Ciutadella, en el kamishibai que recorre las bibliotecas, o en el Monasterio de Pedralbes, sobrevolando el jardín del claustro como aves mensajeras que nos hablan de formas muy diversas de ver el mundo.

Y en el cuarto menguante de la luna de marzo, conocida como luna del arado, pues dicen que su luz ayudaba a labrar hasta altas horas, vuelve el círculo de historias, un lugar donde contar, escuchar y compartir maravillas, como el cuento de Juan del Oso que ya empezamos a deshilvanar el mes pasado y del que espero sigan brotando nuevas variantes. Otra buena forma para celebrar la primavera.

Espero que podamos coincidir entre brotes y cuentos.

Jueves 12 de marzo de 11 a 12:30h
arboretumtum: descubre los árboles
itinerario de árboles y cuentos para público joven y adulto
plazas limitadas, inscripción aquí
punto de encuentro: Puerta principal Parque de la Ciutadella (Passeig Pujades/Lluis Companys)
metro: Arc de Triomf (L1), Urquinaona (L4)
tren: Arc de Triomf (R1, R2S, R4, R7)
bus: H16, 40, 42, V21, B20

jueves 12 de marzo a las 18h
bimbirimboo! cuentos con kamishibai
Biblioteca Vallcarca i els Penitents – M. Antonieta Cot
Pg. de la Vall d’Hebron, 65-69
metro: Penitents (L3), Vall d’Hebron (L3 y L5)
bus: 19, 27, 60, 73, 119, 123, 124, 129, B19, V15

martes 18 de marzo a las 19h
contes d’arreu del barri
círculo de historias para contar contando y escuchando
plazas limitadas, inscripción previa en b.barcelona.lr@diba.cat
Biblioteca Les Roquetes
Via Favència, 288-B
08042 – Barcelona
Metro: Les Roquetes (L3), Via Júlia (L4)
Bus: 11, 12, 27, 32, 50, 51, 60, 80, 81, 127

domingo 22 de marzo a las 12h
cuentos del otro lado del mundo
pago: 3€, inscripción en reservesmonestirpedralbes@bcn.cat
Monasterio de Pedralbes
Bajada del monasterio, 9
08024 Barcelona
FGC: Reina Elisenda (L6)
bus: 68, 75, 63

febrero de cuentos

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Mes de febrero, mes friolero: un refrán que me acabo de inventar porque este suele ser el mes de más frío, aunque quién sabe lo que nos depara este año de calentamiento global. De momento ya tengo un reto: ir a los bosques para acompañar con mis cuentos a un grupo de alumnos de 4º de ESO que han elegido dedicar sus horas de servicio comunitario al Parque de la Serralada Litoral. Los forestales del parque están desbordados con los daños del temporal, así que este año nos centraremos en mitos de origen sobre el tiempo: quizás esta vuelta a los orígenes nos inspire en la búsqueda de alternativas originales para enfrentar los retos ambientales del parque.

Mientras, la maleta viajera del kamishibai seguirá viajando, esta vez hasta el barrio de Horta, y la Biblioteca de Les Roquetes volverá a acoger el círculo de historias, que va creciendo poco a poco. Ahí van las citas del mes más breve del año por si os animáis a venir mientras esperamos los primeros brotes de primavera.

viernes 14 de febrero a las 18h
bimbirimboo! cuentos con kamishibai
Biblioteca Horta – Can Mariner
C/ Vent, 1
metro: Horta (L5)
bus: 19, 39, 45, 86, 87, 102, 112, 185

martes 18 de febrero a las 19h
contes d’arreu del barri
actividad gratuita, inscripción previa: b.barcelona.lr@diba.cat
Biblioteca Les Roquetes
Via Favència, 288-B
08042 – Barcelona
Metro: Les Roquetes (L3), Via Júlia (L4)
Bus: 11, 12, 27, 32, 50, 51, 60, 80, 81, 127