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Cuento de bienvenida al 2025: Los tres picapedreros

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El mes de diciembre suelo releer los dos volúmenes de El círculo de los mentirosos, la recopilación de cuentos filosóficos del mundo entero de Jean-Claude Carrière, en busca de un nuevo cuento con el que iniciar el año. Para mí se ha convertido en un ritual fascinante, pues a pesar de que los libros no cambian, cada año descubro en ellos alguna historia que hasta entonces me había pasado desapercibida y que de repente cobra un nuevo sentido según lo vivido. Como este relato que Carrière atribuye a Charles Peguy, pero que posiblemente tenga un origen más antiguo, como parece indicarnos la variante japonesa El picapedrero (ATU 555) recogida en el Crimson Fairy Book de Andrew Lang, versión que en 2018 adapté para la sesión de cuentos itinerantes “Qué dicen las piedras”, donde narraba historias por el casco antiguo de Barcelona en la era pre-covid. Ambos cuentos, si bien antaño me hablaban sobre la insatisfacción humana, actualmente me remiten a la serenidad interior que genera descubrir de repente que tu vida cobra sentido. Porque los libros no cambian, pero los ojos que leen las historias conservan intacta la capacidad de aprender algo nuevo hasta el fin de sus días.

Cuentan que un peregrino se encontró con un picapedrero y le preguntó:

― ¿Qué haces, buen hombre?

Y el picapedrero respondió:

― ¿Acaso no lo ves? Me dejo la piel picando piedra expuesto al frío, la lluvia, el sol, y todo por una miseria. ¡No hay peor destino que el mío!

El peregrino continuó su camino hasta toparse con otro picapedrero, y le preguntó:

― ¿Un trabajo duro, no?

A lo que el hombre respondió: 

― Bueno, podría ser peor: al menos puedo alimentar a mi familia, trabajo nunca falta, y estar al aire libre me permite ver pasar a la gente… Hay trabajos mucho peores.

Por último, un poco más lejos, el peregrino halló un tercer picapedrero, y al preguntarle, el hombre, mirándolo fijamente a  los ojos, respondió:

― Estoy construyendo una catedral.

Buen año y buenos cuentos ­

Cuentos en el Festinat

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A veces hacemos cosas sin pensar mucho el por qué. Como por ejemplo, tocar madera para atraer la buena suerte. Releyendo El Bestiario fantástico de Tony Allan descubrí que este gesto provenía de una costumbre de los leñadores alemanes: solían dar unos golpecitos en el tronco de un árbol venerable, como si llamaran a la puerta, para pedir permiso antes de empezar su trabajo. Era una forma de presentar sus respetos al Waldgeist, literalmente «el espíritu del bosque».

En la mitología de muchas culturas del mundo aparecen personajes similares, una especie de guardianes de los árboles encargados de recordarnos la necesidad de proteger la naturaleza. Curiosamente, las culturas donde estos mitos siguen más vivos son las que ahora mismo están padeciendo más el cambio climático. La cultura occidental, por el contrario, parece haberlos borrado de su imaginario con el fin de poder explotar la naturaleza sin remordimientos.

Afortunadamente, no todo el mundo vive de espaldas al medio ambiente. Hay personas que están luchando por un nuevo modelo de vida, con y por la naturaleza, como la Fundación Emys, y a mí me gusta pensar que son, en cierto modo, los nuevos guardianes de los árboles.

El próximo sábado 27 de abril la Fundación Emys celebra el segundo Festinat, un encuentro medioambiental para aprender a proteger y disfrutar de la naturaleza de una forma respetuosa. Allí estaré haciendo lo que más me gusta hacer: contar cuentos del mundo. Quizás alguna de esas historias nos ayude a mirar la naturaleza con otros ojos, o por lo menos, a pensar las cosas antes de hacerlas. Toco madera para que el encuentro sea un éxito, con el permiso de los espíritus del bosque.

sábado 27 de abril a las 11:30
Festinat, el encuentro naturalista
Cuentos del mundo sobre la vida natural (en catalán)
Can Moragues – Riudarenes (La Selva, Girona)
Información y entradas: festinat.cat

Semana de narración oral para público adulto en Valencia

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La vida da muchas vueltas: cuando estrené La noche de las patas de araña era una narradora residente en Barcelona que intentaba rehacer su imaginario ampurdanés a través de los poemas de Carles Fages de Climent. Cinco años después, mientras repaso en mi interior cuentos, poemas y piezas musicales que la pandemia y la situación familiar me obligó a guardar en un cajón durante mucho tiempo, desde la ventana de mi casa veo un pedazo de la sierra de Verdera, y si no fuera porque la invención de la electricidad ha ido cubriendo de luces la montaña de Roda, puede que incluso me fuera posible localizar la famosa luz encantada que aparece en el libro de Las brujas de Llers y que fue el disparador de todo el espectáculo, el que me puso, por decirlo de algún modo, en «modo creativo».

Ahora además estoy en «modo viaje»: me han invitado a participar en la Semana de narración oral para público adulto de Valencia que organiza el Teatro Círculo de Benimaclet, y si bien es cierto que en un primer momento medio cierta pereza, pues probablemente se trata de uno mis espectáculos más exigentes, puesto que pongo en danza en solitario narración, música y poesía, debo reconocer que encaja a la perfección para reivindicar el arte de contar historias para público adulto. Recuerdo que precisamente elegí de título el primer verso del poema Balada de la luz encantada como una especie de declaración de intenciones, para disuadir al público familiar con niños muy pequeños, que ha ido acaparando toda la programación de cuentos de bibliotecas y centros culturales, dejando al público joven y adulto huérfano de historias. A mi entender, esta era en cierto modo una forma de poner de manifiesto que muchos cuentos están pensados precisamente para contarlos cuando los más pequeños ya duermen: historias que sería una lástima dejar en el olvido, pues requieren de oídos adultos, o por lo menos, adolescentes. Por supuesto, la maniobra no sirvió para revertir la situación, aunque me otorgó la secreta esperanza de que después de escuchar la sesión quizás algunos jóvenes ampurdaneses verían su paisaje con otros ojos.

Si queréis escuchar estas historias, y también otras tanto o más fascinantes de la mano de otros compañeros de oficio: Susagna Navó, Jose Luis Mellado y Eugenia Manzanera, os recomiendo que del 8 al 11 de febrero os paséis por el Teatro Círculo de Benimaclet y os dejéis sorprender por la fuerza de las historias contadas de viva voz.

 

sábado 10 de febrero a las 20h
Teatro Círculo de Benimaclet
C/ Prudenci Alcón y Mateu, 3, bajo izq.
46020 Valencia (Barrio de Benimaclet)
La noche de las patas de araña
Espectáculo en catalán de cuentos, poemas y música para público adulto
Entrada general: 11 €